Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.
Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.
- Estoy indefenso - le dije - vino y empezó a picotearme, yo le quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuerte y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.
- No se deje atormentar - dijo el señor -, un tiro y el buitre se acabó.
-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?
-Encantado- dijo el señor- ; no tengo mas que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?
- No sé- le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.
-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.
El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.
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6.4.05
"El Buitre" de Kafka
Por JM Bouthemy
Territorios: Literatura
4.4.05
Swift: "En el fondo no es el golf"
Casi sobre el final de La luz del día, el escritor inglés Graham Swift se dispersa, una vez más, del recorrido de su novela y se toma un momento para que su narrador, un ex-policía, relate sus encuentros deportivos con otro ex-policía. Quizá sea ésta una de las mejores descripciones del golf, y esa forma tan masculina de interactuar.
"Nos observamos mutuamente el juego. Yo lo sigo a él y él me sigue a mí, de hoyo en hoyo. Yo juego con un poco de ventaja (aprendí de pequeño), si bien ninguno de los dos es lo que se dice un campeón. Pero a veces –y creo que Marsh se da cuenta-, lo dejo ganar. Después de todo, jerárquicamente él es mi superior, por decirlo de alguna manera (aunque yo no podría haber llegado a comisario). Sin embargo, en el fondo no es el golf, y eso es lo bueno que el golf tiene parea mí, que no es sólo el golf. Es caminar, charlar; es esa manera de poder hablar incluso cuando miramos otra cosa, mientras nos protegemos los ojos con una mano para calcular una línea, una distancia. Hablar sin tener que mirarse cara a cara.
"El intento de un golpe decente, y la pelota esperándonos con paciencia, lejos. La brisa en los abedules, el aroma de la hierba segada. Esos momentos en que un campo de golf puede parecerse a la seguridad absoluta."
Por JM Bouthemy
Territorios: Deportes, Literatura
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Acerca de Dispersiones Burguesas
El tradicional cocktail que nos permitimos ilegítimamente, y desde hace algunos siglos, los que contamos con un intestino delgado de longitud considerable. Lo de siempre. Palabras, que sonidos, que imágenes, que objetos y que lugares. Nombres que son links para dispararse fuera de este espacio. Y la esperanza paciente de respuestas que prolonguen nuestros caminos o propongan nuevos recorridos.
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