
Dado que esta semana hemos celebrado silenciosamente el
día del Periodista, y dado los amables
comentarios que aquí hemos recibido, hoy golpeo a la vagancia (o al desánimo) para compartir una entrada del
Diccionario ilustrado de anécdotas de Vicente Vega (tesoro de mi biblioteca):
Luis Morote (1876-1913) fué uno de los periodistas más inteligentes y que mejor escribieron en la Prensa española de su época. En sus entrevistas con personajes, particularmente del mundo político, que era su especialidad, después de describir el ambiente que rodeaba al personaje en cuestión, ambiente que la pluma de Morote divinizaba, poníase a reproducir las palabras de aquel señor, que en realidad no eran sino las palabras que Morote escribía en bello estilo y con profundidad de pensamiento y lejanamente afines a las que habían brotado del personaje de tanda. Éste quedaba satisfechísimo, al ver publicada la información, y comentaba: "--Lo que me asombra es la fidelidad con que Morote recogió mis palabras. ¡Ni que fuese taquígrafo...!"
Cuando Morote publicó un libro donde recopiló varios de esos reportajes, su ilustre paisano, el gran novelista Blasco Ibáñez, al agradecerle el envío de un ejemplar de dicha obra, le decía: "En su sazón había leído tus reportajes, que he vuelto a repasar con verdadero deleite. Eres tan prodigioso como Esopo, porque haces hablar a los animales."
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