Zelig vs. Habermas
La película Zelig, de Woody Allen, puede servir de ejemplo para considerar ciertos aspectos de las teorías del pensador Júnger Habermas. Allen cuenta y protagoniza la historia de un hombre que, a raíz de situaciones vividas cuando era más joven, ha adquirido la capacidad de adaptarse, tanto mental como corporalmente, al entorno que lo rodea. Si se encuentra ante gente obesa, él se volverá obeso; si se encuentra ante psiquiatras, podrá hablar cómodamente de psiquiatría; si se encuentra ante rabinos, podrá adquirir tanto sus características físicas como las características de su locución.
En la película se relata que el personaje ha desarrollado esa habilidad con el objetivo de "caer bien a los demás". Por lo tanto, podemos comenzar afirmando que el problema de Zelig es que en sus relaciones interpersonales no se puede dar la situación ideal de diálogo, en los términos en los que la plantea Habermas. En general, cuando uno piensa que no se da el diálogo, se remite a situaciones en las que los interlocutores no intentan intercambiar argumentos para lograr el entendimiento mutuo y llegar a un plan de acción juntos, sino que cada uno busca establecer su posición y, llegado el caso, convencer al resto de ella. Pero hay otras situaciones en las que tampoco se logra el diálogo. Es, por ejemplo, la situación de Zelig, quien no pretende buscar el entendimiento mutuo, y menos intenta convencer a otros de sus ideas, sino que trata, por todos los medios posibles (e imposibles) agradar a sus interlocutores. De esta manera, no se puede practicar, en dichas situaciones, la "negociación de definiciones", dado que una de las partes, Zelig, se someterá indefectiblemente a las posiciones y razones de las otras.
En segundo lugar podemos observar de qué manera desarrolla Zelig los otros tres tipos de acciones señaladas por Habermas. La acción teleológica de Zelig queda caracterizada por su decisión de actuar para agradar. Luego, cuando ya ha adquirido sus capacidades camaleónicas, sus acciones estratégicas estarán definidas (y no sólo intervenidas) por las decisiones de otros agentes. Zelig no aportará más objetivos, expectativas, o alternativas de acción, a los que ya presenten los otros para ellos mismos, y para su relación con Zelig.
En cuanto a la acción regulada por normas, diremos que el protagonista basará su acción en las normas que se expresen, que ya existan, en el grupo social inmediato a donde se encuentre. El no transgredirá, evaluará, o participará del acuerdo de esas normas, sino que se someterá inconscientemente a ellas.
En la película se relata que el personaje ha desarrollado esa habilidad con el objetivo de "caer bien a los demás". Por lo tanto, podemos comenzar afirmando que el problema de Zelig es que en sus relaciones interpersonales no se puede dar la situación ideal de diálogo, en los términos en los que la plantea Habermas. En general, cuando uno piensa que no se da el diálogo, se remite a situaciones en las que los interlocutores no intentan intercambiar argumentos para lograr el entendimiento mutuo y llegar a un plan de acción juntos, sino que cada uno busca establecer su posición y, llegado el caso, convencer al resto de ella. Pero hay otras situaciones en las que tampoco se logra el diálogo. Es, por ejemplo, la situación de Zelig, quien no pretende buscar el entendimiento mutuo, y menos intenta convencer a otros de sus ideas, sino que trata, por todos los medios posibles (e imposibles) agradar a sus interlocutores. De esta manera, no se puede practicar, en dichas situaciones, la "negociación de definiciones", dado que una de las partes, Zelig, se someterá indefectiblemente a las posiciones y razones de las otras.
En segundo lugar podemos observar de qué manera desarrolla Zelig los otros tres tipos de acciones señaladas por Habermas. La acción teleológica de Zelig queda caracterizada por su decisión de actuar para agradar. Luego, cuando ya ha adquirido sus capacidades camaleónicas, sus acciones estratégicas estarán definidas (y no sólo intervenidas) por las decisiones de otros agentes. Zelig no aportará más objetivos, expectativas, o alternativas de acción, a los que ya presenten los otros para ellos mismos, y para su relación con Zelig.
En cuanto a la acción regulada por normas, diremos que el protagonista basará su acción en las normas que se expresen, que ya existan, en el grupo social inmediato a donde se encuentre. El no transgredirá, evaluará, o participará del acuerdo de esas normas, sino que se someterá inconscientemente a ellas.
Por último, dado lo que hemos ido diciendo, podemos darnos cuenta con facilidad que todas las conductas de Zelig constituyen acciones dramatúrgicas: piensa a la sociedad como un público del que debe, a toda costa, conseguir el aplauso.




1 Comment:
Nomás para rectificar que es "Jürgen Habermas". Junger fue otra persona.
Saludos.
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